“Así estamos…” Agosto 2017

Una mirada al mes de agosto…

El Quinto Informe Presidencial enfatizó logros importantes: destacan la estabilidad económica, la generación de empleo, las obras de infraestructura, las inversiones comprometidas en energía. No es poco. De lamentar fue la auto complacencia y la falsedad, sobretodo en cuanto a avances inexistentes en materia de seguridad o a vanaglorias cuestionables con motivo de una supuesta reducción de la pobreza.

A partir de ahora las energías políticas del país se enfocan en la sucesión presidencial. Se enfrentan, como es natural, grupos e intereses. Miles de carreras políticas avanzarán o se verán truncadas. Las ideas no juegan. Con agravios acumulados, y una pérdida generalizada de las formas, que siempre importan, sobretodo para mantener a sana distancia el recurso a la violencia, se multiplicarán las venganzas, las persecuciones y las acusaciones con o sin sustento, porque todas son verosímiles.

Los acomodos políticos serán, por lo tanto, atropellados y confusos, y los procesos de sucesión, el federal y los locales, y los legislativos, ya son, y serán, sucios, muy sucios. También muy caros. El INE solicita un presupuesto de más de 25 mil millones de pesos para el año entrante, que incluye unos 6,800 millones de pesos que se asignarán a los partidos políticos, mismos que, además, recibirán recursos locales que podrían alcanzar otros 6 mil millones, sin contar con los espacios gratuitos en radio y televisión. El financiamiento a los partidos ya creció en más de un 36% entre 2014 y 2016, siendo que la inflación era en ese entonces del 2-3% anual y que el ingreso de las familias habría crecido un 2% durante el periodo. Cómo no van a contrastar estos números con el desprestigio del Instituto Nacional Electoral (60% de encuestados tienen desconfianza en la institución – Parametría) y, desde luego, con el desprestigio de los partidos.

El PRI entra a la recta final del proceso de selección de su candidato sin fracturas, pero sin proyecto de país; las reformas estructurales no dan para tanto. Sin embargo, faltando un año para las elecciones, es un error considerar inviable un triunfo priísta; de hecho, ha habido una recuperación en la popularidad del presidente, desde su punto más bajo, en febrero pasado, con un 19-20%, a cerca de un 28% actualmente (Buendía&Laredo). Muy lejos se encuentra el PRI de un triunfo electoral, pero de ahí a una derrota asegurada, hay un trecho.

Hay quienes asumen, con igual premura, la supuesta inevitabilidad del triunfo de López Obrador. Cualquier análisis de sus fortalezas debe también considerar sus debilidades: sus altísimos negativos (entre 40 y 50% del electorado); el que su piso, de alrededor del 30%, sea también su techo; el que, aún siendo hoy el único candidato a la presidencia, tenga una ventaja de sólo 4-5%; el que, dado su autoritarismo, sea poco probable que convenza a muchos indecisos; y el que pretenda engañar con una ridícula encuesta para imponer a su elegida como candidata al DF. Conclusión: López Obrador puede ser el próximo presidente de México… o puede no serlo.

Por su parte, el PAN continúa en su ruta fratricida, no sólo por la aspiración presidencial de Ricardo Anaya utilizando todos los recursos del partido, sino por las diferencias en cuanto a la relación con el PRI, y en torno a una posible alianza con el PRD. A los ataques externos del gobierno contra Anaya se suman divergencias públicas con su liderazgo por parte de importantes figuras panistas. Es ya ridículo que sea el PAN el único partido que desconozca a la nueva presidencia panista en el Senado. La fractura, provocada por el enfrentamiento abierto entre el grupo del expresidente Calderón y el del propio Anaya, habrá de alterar, no sólo las posibilidades políticas del partido, sino todos los escenarios camino a las elecciones del año entrante.

Uno de ellos es que, ante las altas posibilidades de que López Obrador gane la presidencia, se vaya conformando algún tipo de acuerdo entre el PRI y actores políticos clave del PAN, sobre todo si Meade termina siendo el candidato y si los esfuerzos coincidentes del gobierno y de los calderonistas logran descarrilar a Ricardo Anaya. Esta es, de hecho, una historia reciente: gobernadores del PRI ayudaron al triunfo de Calderón y también hubo importantes apoyos panistas para el triunfo de Peña Nieto. Otra posibilidad, poco probable, es que finalmente se logre un Frente Amplio PAN-PRD, dependiendo si hay acuerdo en lineamientos de gobierno y en quién encabezaría la alianza.

Es en este contexto que tendrá el Congreso que definir las titularidades del Banco de México, de la Auditoría Superior de la Federación y del Instituto Federal de Telecomunicaciones y, en materia anti corrupción, los nombramientos del fiscal respectivo y de los magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa. Quedan para discusión la ley orgánica de la Fiscalía General de la República (y sobre su titular), las peligrosas propuestas de ley de Seguridad Interior para regularizar la labor de las Fuerzas Armadas en seguridad pública, las iniciativas de mando mixto o mando único policial, y las propuestas regresivas para ampliar el catálogo de delitos susceptibles de prisión preventiva oficiosa. Asimismo, se tendría que dictaminar un nuevo Código de Procedimientos Laborales como parte de una reforma que, entre otras cosas, habrá de eliminar a las Juntas de Conciliación y Arbitraje para sustituirlas por Tribunales Laborales; dictaminar una reforma que permita al Congreso emitir un código penal único para todo el país; y la posibilidad de unificar los códigos civiles y familiares del país, temas que abarcan alrededor del 65% de los litigios del país. En materia económica, el Congreso también deberá discutir la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos.

Entrando al ámbito económico, malas noticias para la competencia en el país fue la victoria condicionada de América Móvil en la Suprema Corte relativa a la “tarifa cero”, la cual abrió al menos una rendija a la reforma de telecomunicaciones en favor de los intereses de un grupo que ha esquilmado sin recato.

A nivel macro, el PIB tuvo un avance del 3% en el segundo trimestre del año (INEGI), y se estima igual crecimiento para el tercer trimestre. Sólo en dos trimestres anteriores tuvo el actual sexenio crecimientos similares. Ha sido el crecimiento del sector servicios, del 4%, el que compensa el casi nulo avance en los sectores agropecuario e industrial. Entre los estados hay también grandes diferencias, sobresaliendo la caída de más del 10% de Campeche y Tabasco debido a la crisis en PEMEX, cuya producción durante julio bajó de los dos millones de barriles diarios por primera vez desde 1980. Para todo el año, el Banco de México estima un crecimiento del 2-2.5%, con una mejora en la calificación de la deuda de la deuda, de “negativa” a “estable” (primero fue Standard and Poor’s y luego Fitch Ratings), y con un repunte considerable en la confianza del consumidor, indicador que en julio se colocó un 23% por encima de la cifra de enero.

Pocas cosas reflejan mejor la esencia de la política económica como el hecho de que, por primera vez en nueve años, el semestre tuvo superávit en las finanzas públicas y que, al mismo tiempo, se tenga la menor inversión pública en el mismo periodo. Esa línea se mantendrá y, en el presupuesto para el 2018, Hacienda contempla continuar aplicando recortes “para mejorar la perspectiva económica” (sic). Otros factores a tomar en cuenta para el futuro de la economía son la posible volatilidad de los mercados internacionales, el desarrollo de los eventos políticos asociados a la sucesión presidencial, las decisiones del banco central en cuanto a la tasa de interés, la incertidumbre en las negociaciones de un TLC sujeto a las veleidades de un presidente estadounidense trastornado y, desde luego, la creciente inseguridad.

En el ámbito económico-social, el IMSS informó que, de cada 10 trabajadores, casi seis se encuentran en la economía informal, están ocupados por cuenta propia o están en la economía de subsistencia. La tendencia es a la baja, pero muy lentamente: en 2013 esta población representaba 60% del total de las población ocupada; en julio pasado se ubicó en un 57%.

Debería preocupar el uso político que el gobierno federal hace de supuestos logros en cuanto a reducción de la pobreza. Aunque presume una reducción del 3.5% entre 2014 y 2016, el número absoluto se mantiene prácticamente igual debido al crecimiento poblacional: 53.4 millones de personas. Por su parte, la reducción en pobreza extrema, de 9.8 a 7.6 millones de personas (-22.4%), tendrá que ser evaluada a la luz del incremento inflacionario, del 2.5% el año pasado al 7% de hoy (CONEVAL). No pueden tampoco obviarse las críticas de organizaciones sociales al señalar que la mejoría en ingresos ha sido mínima, y que el cuestionario respectivo del INEGI habría inducido las respuestas a partir de la “cartilla social” que repartió masivamente la SEDESOL, la cual enumera el beneficio económico que representan los programas sociales.

Los primeros siete meses de 2017 han sido el lapso más violento de los últimos 20 años, con 14,190 homicidios dolosos. Esta cifra es 27% superior al mismo periodo de 2016, y se encuentra por encima incluso del mismo periodo del 2011, año que había sido el más violento hasta ahora. Además, al comparar el mismo periodo de siete meses entre 2016 y 2017, los secuestros aumentaron 8.9%; las extorsiones, 18.6%; y el robo de vehículo con violencia, 35% (Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública).

Mientras tanto, el sistema de justicia colapsado y sin visos de mejorar. No sólo se denuncian apenas 7 de cada 100 delitos, sino que sólo 4.5% de los delitos denunciados reciben sentencia condenatoria (Universidad de las Américas de Puebla). Y, ni así las cosas, entiende la mal llamada “clase política”, tan ocupada en insultarse a sí misma que no encuentra el tiempo para pensar en una procuraduría digna del nombre. El video de unos criminales amenazando y humillando a un presidente municipal en Morelos es ya sólo uno de los muchos retratos cotidianos de nuestra debacle. Qué lejano se ve el tiempo en el que en México se construían instituciones…

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