Esto no es un cártel

Columna publicada en El Universal aquí.

Hay que ser enfáticos: esto no es un cártel. Se dice cártel, se comporta como cártel, tira bala como cártel, vende droga como cártel y bloquea calles como cártel, pero no es cártel.

Es una banda. Una pandilla. Un grupo. Grandecito. Amplio. Hasta macizo, diría alguno. Peligroso, se puede añadir. Pero cártel, cártel, lo que se llama cártel, no. Ni modo de compararlo con el de Sinaloa, ¿verdad? Ni que Tláhuac fuera Badiraguato. Ni que El Ojos fuera El Chapo. Estos le venden piedra a los locales, no crack a los güeros. Hasta en esto hay clases, jóvenes.

¿Qué que? ¿Que hay no menos de 80 homicidios vinculados al grupo en lo que va del año? ¿Que estos de Tláhuac operaban fuera de Tláhuac, en no menos de siete delegaciones y en varios municipios del Estado de México? ¿Que su área de influencia tiene más población que Tamaulipas o Chihuahua? ¿Que, probablemente, la droga que movían se contaba en toneladas, no kilos? Sí, pero le falta “estructura” para ser cártel, como bien señala nuestro siempre lúcido jefe de Gobierno. ¿Qué estructura le falta? Ya no sea tan preguntón y tan necio.

¿Cómo? ¿Hay más? ¿Hubo una investigación federal de siete meses para dar con El Ojos? ¿El individuo estaba en la lista de los 122 blancos prioritarios del gobierno de la República? ¿Fue necesaria la intervención de la Marina para darlo de baja? ¿Los marinos iban en vehículos artillados en medio de la Ciudad de México? ¿La balacera duró horas y acabó con ocho vidas? Pues sí. A últimas fechas, estos narcomenudistas de mototaxi andan muy alzaditos.

¿Y luego qué pasó? ¿Unos bloqueos? ¿Unos vehículos incendiados, atravesados en avenidas principales para provocar un máximo de caos vial, como si la Ciudad de México fuera Reynosa o Apatzingán? Sí, pero fue en Tláhuac. Allá apenas llega la Línea 12 (cuando no está descompuesta). Si hubiera sido en Polanco, otro gallo cantaría. Entonces sí le llamaríamos cártel. Entonces sí tendría caché ¿Pero en Tláhuac, allá en el sur y el oriente, dónde el viento da la vuelta? Pura banda. Pura pandilla. Nada de narcobloqueos, solo vandalismo.

¿Y que después hubo un sepelio multitudinario? ¿La gente se agolpó junto al féretro de El Ojos y gritó a todo pulmón: “se ve, se siente, Felipe está presente”, siendo Felipe el tal Ojos, Pérez Luna de apellido? Es que seguro es por las narcoseries. Así somos: copiamos todo. Si nos fusilamos el desfile de Día de Muertos de la película de James Bond, ¿por qué no habría de copiar alguien un funeral onda Pablo Escobar, sacado derechito del Patrón del Mal?

¿Y que estos tipos descienden de la banda de los Beltrán Leyva, igualito que los Guerreros Unidos o Los Rojos o Los Tequileros o Los Ardillos o el CIDA y que a esos sí les decimos cártel sin rubor? Sí, pero eso es Guerrero. La pura sierra, manos. Aquí es la capirucha. Aquí hay concreto. Aquí la onda no es de gomeros. Aquí el asunto es de producto listo para el arponazo. Eso es producción primaria. Esto es retail.

Entonces, espero que hayan entendido. Esto no es un cártel. Le falta estructura. Le falta operatividad. Le falta un je ne sais quoi. Son banda. Son pandilla. Son un grupo. Grande y peligroso. Armado hasta los dientes, con capacidad y disposición para traficar, secuestrar, extorsionar, torturar y matar como si fuera cártel. Pero no es cártel. Agarren la onda ya.

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