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Los policías frente al espejo

La seguridad no se construye sólo con policías, pero sin policías profesionales bien capacitados, bien equipados y bien pagados, jamás podremos aspirar a vivir en paz. Tenemos una grave crisis de inseguridad y la policía es la institución responsable de enfrentarla. Sin embargo, cuando escuchamos la palabra “policía”, generalmente la relacionamos con ineficiencia y corrupción, y pocas veces nos preguntamos si los policías cuentan con las condiciones indispensables para realizar su trabajo.

Estas condiciones mínimas se encuentran establecidas en la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública desde 2009. Son, por decirlo de alguna manera, el “piso” a partir del cual puede emprenderse el desarrollo de una corporación de policía. Causa en Común elaboró tres ejercicios ciudadanos de alcance nacional para conocer cómo trabajan las policías de las 32 entidades y la Policía Federal. Uno es el Índice de Desarrollo Policial o INDEPOL, que evalúa qué tanto las instituciones de seguridad brindan a sus policías las condiciones establecidas en la Ley para que realicen su trabajo. La conclusión es que ninguna corporación cumple con los mínimos indispensables que establece la ley en materia de desarrollo. El segundo es una serie de entrevistas a mandos y directivos de las instituciones de seguridad pública para conocer los retos y obstáculos que enfrentan en su labor cotidiana. El tercero es una encuesta para conocer las percepciones, opiniones e intereses sobre las condiciones que tienen para su desarrollo y las dinámicas sociales y laborales que enfrentan. Este ejercicio se denomina ¿Qué piensa la Policía? Los tres ejercicios se presentarán el lunes en el “VI Foro Nacional Sumemos Causas por la Seguridad”, y estarán disponibles en www.causaencomun.org.mx

Adelanto algunos resultados de la encuesta, la cual se realizó a 4,898 elementos de las policías estatales y federal. Sus resultados confirman que la situación que viven es muy precaria: casi la mitad (45%) gana menos de 10 mil pesos al mes; casi 90% dijo que nunca ha recibido estímulo o reconocimiento por su labor; dos de cada tres nunca ha tenido un ascenso; un tercio piensa que las promociones se les otorgan a los “recomendados”. En cuanto a los gastos que deben sufragar de su bolsillo, destaca que 41% afirman tener que pagar por sus botas, 38% por su uniforme, 32% por papelería para informes, 26% por las reparaciones de las patrullas, 12% por la gasolina de las mismas, 20% por los cartuchos, y 11% por sus chalecos antibalas. Además, sus respuestas denotan que son maltratados dentro de sus instituciones: 30% señaló humillaciones, 28% discriminación, 16% acoso sexual y 15% abuso físico
En este sentido, se les preguntó sobre las prácticas corruptas dentro y fuera de sus instituciones: 39% reconocen que había corrupción dentro de su corporación, y 66% la ubican principalmente en sus mandos. Es interesante también conocer que 43% afirman que es el ciudadano el que fomenta la corrupción, y que un 47% asumen el problema desde una perspectiva quizá más honesta, reconociendo que la corrupción la fomentan tanto ellos como los ciudadanos.
La conclusión de la encuesta, y de los otros dos ejercicios, el INDEPOL y las entrevistas a funcionarios de seguridad, es que nuestras corporaciones de policía se encuentran en una situación de fragilidad extrema. Si queremos cuerpos de policía que merezcan nuestro reconocimiento y si queremos exigirles cuentas, primero debemos ofrecerles condiciones de vida y profesionales adecuadas. Si queremos que nos cuiden, empecemos por cuidarlos.

* Colaboró: Sonia Quintana Martínez, Coordinadora de Contenidos de Causa en Común.


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